Proporciona una plataforma para el diálogo colaborativo e identifica los principios generales para que los países desarrollen sus propios planes nacionales de transición, centrándose en los impactos sociales y económicos, como la creación de empleo, la protección de los trabajadores, la seguridad social y los derechos humanos.
En este contexto, la negociación de los gobiernos sobre el Mecanismo de Acción de Belém (BAM, en inglés) para la Transición Justa, un nuevo marco financiero y de coordinación de la Cmnucc, supone un obstáculo importante en la COP30.
El mecanismo ha dividido las negociaciones, con el Grupo de los 77 (G77, una coalición de países del Sur en desarrollo) más China enfrentándose a los países industriales, entre ellos el Reino Unido y otras naciones del Norte global.
La posición del G77+China coincide con la de la sociedad civil y los sindicatos en el contexto de la Transición Justa.
El BAM tiene como objetivo convertir las ideas de la Transición Justa en un plan claro y práctico en el marco de la Cmnucc y el Acuerdo de París, identificando los obstáculos, las oportunidades y la ayuda internacional necesaria para lograr la transición en diferentes sectores, países y comunidades.
«Estamos siguiendo las negociaciones del Programa de Trabajo sobre la Transición Justa. Y lo que vemos en esas negociaciones es que muchos países siguen sin querer eliminar gradualmente los combustibles fósiles», afirmó Kuda Manjonjo, de Power Shift Africa, un grupo de expertos en clima y energía que ofrece análisis de políticas, promoción y comunicaciones desde una perspectiva africana.
El argumento es que sus economías necesitan tiempo para la eliminación gradual, explicó a IPS.»Creo que es muy razonable en términos de una transición justa. No podemos culpar, especialmente a los países africanos, que no causaron el problema y se encuentran básicamente en una situación en la que están atrapados. Pero aun así necesitan una transición. Eso es lo importante», argumentó.
Para África, continó, «sabemos que los hechos son simples: la energía renovable es más barata. Entonces, la pregunta es: ¿cómo hacemos la transición de una manera equitativa y justa, no solo para los países, sino también para las personas?».
Es fundamental garantizar la financiación y los fondos para apoyar los esfuerzos de transición justa, la adaptación y el abandono de los combustibles fósiles. Esto es por lo que luchaban en las organizaciones climáticas y del resto de la sociedad civil en la COP29, celebrada en Bakú hace un año, dijo Manjonjo.
Consideró que en África «no estamos recibiendo suficiente apoyo de los países del Norte global para esta transición. Actualmente se está negociando el camino hacia una transición justa. Es extremadamente importante contar con un mecanismo global que permita y apoye una transición justa».
«El Mecanismo de Acción de Belém permitirá básicamente el intercambio de conocimientos, la coordinación y, esperemos que en el futuro, la movilización de recursos que luego apoyen esta transición», añadió.
Manjonjo recordó que el jueves 13 el Grupo de los Siete (G7), que aglutina a las grandes potencias industriales, y China acordaron un mecanismo de este tipo, «y esperamos que la Unión Europea y el Reino Unido y otros también lo apoyen».
Basándose en los principios de transición justa adoptados por la COP, el proyectado BAM proporciona «lo que faltaba» en materia de coordinación, claridad y apoyo para garantizar que la transición sea equitativa, inclusiva y cuente con la financiación adecuada.
Además, al afianzar firmemente la Transición Justa en la Cmnucc y el Acuerdo de París, «el BAM garantiza que las vías estén alineadas con los objetivos sociales y climáticos, al tiempo que refuerza los principios de equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas», dijo Manjonjo.
La asesora principal de Climate Action Network International sobre Transición Justa, Anabella Rosemberg, afirmó que el G77+China ha dado un importante paso adelante.
El llamamiento del G77+China a favor de un mecanismo de transición justa supone un cambio significativo, pasando del diálogo a la aplicación. Tras años de palabras vacías, los países en desarrollo exigen lo que este proceso no ha logrado hasta ahora: un mecanismo real para hacer realidad la transición justa.
«Es la mayoría del mundo diciendo: basta de diálogo, es hora de actuar», remarcó.
El martes 11, la presidencia de la COP30 celebró un diálogo abierto con representantes de la sociedad civil vinculados a la Cmnucc para debatir formas de acelerar la implementación de una transición energética justa.
Ese mismo día, en Belém, decenas de activistas vinculados a la Red de Acción Climática (CAN) protestaron en los pasillos de la Zona Azul, un área donde se llevan a cabo las negociaciones diplomáticas.
Su postura es que, si se hace bien, una transición justa conduciría a empleos dignos, medios de vida seguros, soberanía alimentaria y energética, comunidades más seguras y un futuro habitable para todos. Además, hicieron hincapié en que, si se ignora, la transición justa podría convertirse en la próxima excusa para el retraso, la exclusión y la captura corporativa.
En este contexto, en una sesión a la que asistieron el secretario ejecutivo de la Cmnucc, Simon Stiell, y el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, se destacó que «la acción climática no solo se negocia entre los gobiernos, sino que se construye mediante la cooperación entre los pueblos».
Adujeron que «el Diálogo Abierto encarna este espíritu, al reunir a las Partes, la sociedad civil y todos los grupos interesados para escuchar, intercambiar ideas y crear soluciones de forma conjunta».
T: MF / ED: EG
Fuente: ipsnoticias.net


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