Por Andrea Shalal
BANGKOK, 15 oct (Reuters) - El Fondo Monetario Internacional dijo el jueves que una guerra prolongada en Oriente Medio y la reaparición de perturbaciones en la producción energética, las rutas marítimas o las infraestructuras críticas suponen el mayor riesgo para las economías de Oriente Medio y Asia Central.
Yihad Azour, director del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Oriente Medio y Asia Central, dijo a los periodistas que la guerra estaba provocando un impacto económico muy desigual en toda la región, y que los Estados directamente afectados se encontraban sometidos a una fuerte presión.
"Las perspectivas dependen fundamentalmente de la rapidez con la que se normalicen la producción y el comercio de energía, así como de la capacidad de los países para preservar la estabilidad macroeconómica", dijo Azour en una rueda de prensa celebrada durante las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Bangkok. El FMI publicará unas perspectivas más completas para la región el 22 de octubre.
Los excedentes previos a la guerra, las rutas alternativas, los ajustes en la demanda y las importantes reducciones de las existencias habían ayudado a contener el impacto de la crisis energética provocada por los ataques liderados por EEUU e Israel contra Irán y el posterior cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán.
"Estas reservas han permitido ganar tiempo, pero son limitadas. Las existencias son más bajas, la capacidad de reserva es más ajustada y una nueva interrupción podría generar ajustes de precios mucho mayores", señaló.
La entidad crediticia mundial prevé una profunda contracción del 1,3% en la región de Oriente Medio, el norte de África y Pakistán tras un crecimiento del 3,3% en 2025, seguida de un repunte fuerte, pero desigual, en 2027, cuando se espera que el crecimiento alcance el 6,6%, señaló Azour, quien destacó las diferencias sustanciales existentes en toda la región.
La previsión parte de la base de que el comercio y el transporte marítimo volverán a la normalidad en el primer trimestre de 2027, con una normalización gradual de las exportaciones a mediados de año y unos precios del petróleo que se mantendrán en niveles elevados.
Azour señaló que la previsión se basaba en una rápida reanudación de la producción, y destacó que Qatar, por ejemplo, había sido capaz de acelerar su recuperación a pesar de haber sufrido una destrucción masiva de su capacidad de gas natural.
No obstante, señaló que la crisis tendría un impacto devastador en diversos sectores, ya que los daños en las infraestructuras requerirían un gasto adicional, y que los riesgos se inclinaban a la baja.
Los países exportadores de petróleo directamente afectados por la guerra experimentarían una contracción significativa en 2026 y un fuerte repunte del crecimiento en 2027 a medida que se normalizara la producción energética, aunque se esperaba que la producción se mantuviera por debajo de las previsiones a medio plazo anteriores a la guerra.
Las economías de los países importadores de petróleo de la región habían demostrado su resiliencia y se esperaba que siguieran siéndolo, dijo.
La región del Cáucaso y Asia Central había capeado la crisis relativamente bien y se esperaba que la inflación siguiera descendiendo desde niveles elevados. El FMI prevé que el crecimiento se ralentice hasta el 5,2% en 2026 y luego hasta el 5% en 2027, desde el 6,2% registrado en 2025.
Azour señaló que los dirigentes económicos deberían dar prioridad a la estabilidad de precios, centrarse en la reconstitución de los colchones fiscales y ampliar su capacidad para resistir futuras crisis.
(Reporte de Andrea Shalal; edición de John Mair; edición en español de Jorge Ollero Castela)
FS: finance.yahoo.com

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