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| En esta imagen ilustrativa, tomada el 14 de junio de 2022, se muestran billetes de yuan chino. REUTERS/Florence Lo/Illustration · Reuters |
Por Laurie Chen
La normativa, publicada por el Consejo de Estado, o gabinete, pretende influir en las operaciones en mercados fuera de China continental, entre ellos Taiwán, y otorga a Pekín la facultad de sancionar a las empresas extranjeras cuyos países de origen restrinjan la inversión china.
El marco, que entrará en vigor el 1 de julio, proporciona una base jurídica completa y formalizada para que China obligue a la anulación de transacciones en el extranjero ya completadas, lo que aumenta los riesgos de cumplimiento para inversionistas globales en sectores críticos como la tecnología y la IA chinas.
Las autoridades chinas habían afirmado anteriormente que la operación entre Meta y Manus infringía las leyes de inversión extranjera no especificadas, lo que, según los analistas, disuadía a las empresas de origen nacional de transferir participaciones a inversionistas extranjeros sin la aprobación de Pekín.
Pekín considera la IA un sector crítico para la seguridad nacional, y ha realizado esfuerzos para controlar los flujos de salida de tecnología, propiedad intelectual y talento.
Las nuevas normas están "diseñadas en gran medida para impedir que las empresas chinas cedan activos estratégicos a partes extranjeras, no para impedir que los adquieran en primer lugar", dijo Han Shen Lin, director para China de The Asia Group, una consultora estadounidense.
"La realidad es que codifica un conjunto completo de medidas de represalia contra las entidades estadounidenses que participan en la evaluación de las inversiones en el extranjero del capital chino."
Uno de los artículos más significativos exige autorización para la exportación de bienes, tecnologías, servicios o datos relacionados chinos sujetos a restricciones.
Lin señaló que la normativa refleja y consolida los marcos normativos existentes emitidos en el pasado por distintos ministerios chinos.
TRANSFERENCIAS TRANSFRONTERIZAS DE TALENTO
El nuevo marco prohíbe específicamente las transferencias transfronterizas de talento en sectores sensibles sin autorización y pone en la mira los tipos de movimientos que realizó Manus cuando trasladó a sus empleados y operaciones a Singapur antes de la adquisición por parte de Meta, una práctica comúnmente conocida como "Singapore-washing".
Esto podría afectar a las empresas chinas que deseen trasladar capital y operaciones al extranjero para atraer inversiones en mercados de capitales extranjeros más líquidos y escapar de la intensa competencia nacional.
Los inversionistas "no transferirán bienes, tecnologías, servicios ni datos relacionados cuya exportación esté prohibida (...) mediante el envío de personal técnico al extranjero, la organización de personal para trabajar en otros países (regiones), la prestación de orientación técnica transfronteriza o la organización de formación transfronteriza".
También otorgan al Consejo de Estado la autoridad para llevar a cabo revisiones de seguridad de las inversiones en el extranjero o las transferencias de activos que puedan afectar a la seguridad nacional, ordenar a los inversionistas que se deshagan de sus acciones o cesen la inversión, e imponer multas por incumplimiento a los inversionistas individuales.
"Cada vez es más difícil para los inversionistas chinos invertir en el extranjero al margen de la supervisión estatal", escribió Henry Gao, profesor de Derecho de la Universidad de Gestión de Singapur, en la red social X.
"La medida también sugiere una creciente preocupación en Pekín por las salidas de capital y la presión sobre las reservas de divisas de China".
Las normas del lunes también otorgan a Pekín la facultad de prohibir a las entidades extranjeras comerciar o invertir en China, e incluso cancelar los visados de trabajo o de entrada en China de sus empleados extranjeros si sus países de origen restringen la inversión china. Por ejemplo, si el Gobierno de EEUU incluye a una empresa tecnológica china en una lista de sanciones, Pekín puede tomar represalias bloqueando la adquisición, no relacionada con el asunto, de una entidad vinculada a China por parte de una empresa estadounidense.
Las normas no especifican qué tipos de operaciones o transferencias de activos quedarían prohibidas por motivos de seguridad nacional, y se aplican a las inversiones en Hong Kong, Macao y Taiwán.
Numerosas empresas tecnológicas chinas han optado por cotizar en Hong Kong en los últimos años debido a la rivalidad geopolítica con EEUU, mientras que Taiwán es una isla con un sistema democrático que China reclama como territorio propio.
"Su inclusión explícita en este marco es una señal de soberanía discreta pero significativa", añadió Lin.
(Reporte de Eduardo Baptista y Laurie Chen; edición de Clarence Fernández y Sam Holmes; edición en español de Jorge Ollero Castela)
FS: finance.yahoo.com

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